Las Historias cortas tienen un poder especial al final del día. Cuando la noche llega y todo se vuelve más silencioso, una historia breve, dulce y segura puede marcar la diferencia entre una lucha para dormir y un descanso tranquilo.
El pollito que se acurrucó temprano nace justamente para ese momento delicado en el que su hijo necesita bajar el ritmo, sentirse acompañado y entender que dormir también es algo bueno.
Este artículo está pensado para usted, que llega cansada a la noche, que quiere evitar pantallas, que busca algo sencillo y confiable para hoy mismo.
Aquí encontrará una historia infantil corta, suave y reconfortante, y también orientación práctica para integrarla fácilmente en su rutina nocturna.
Historias cortas: El pollito que se acurrucó temprano

En una granja tranquila, cuando el sol empezaba a esconderse detrás de las colinas, vivía un pollito pequeño y curioso.
Durante el día, el pollito corría por el corral. Picoteaba el suelo. Seguía a su mamá gallina. Miraba todo con atención. Todo era nuevo. Todo era interesante.
Pero cuando la tarde se volvía más suave y el cielo cambiaba de color, algo diferente empezaba a sentirse en su cuerpito.
El pollito notaba que sus patitas caminaban más despacio. Sus ojitos parpadeaban más seguido. Su respiración se volvía tranquila.
Mientras otros animales seguían moviéndose, el pollito sentía una calma dulce por dentro.
La mamá gallina lo observaba con ternura. No lo apuraba. No lo llamaba fuerte. Solo se acercaba despacio.
—La noche ya llega —decía con voz suave—. Es hora de descansar.
El pollito no tenía miedo. Sabía que el nido estaba cerca. Sabía que allí todo era tibio y seguro.
Caminó lentamente hasta el nido de paja. La paja estaba caliente. Olía a hogar. Olía a calma.
El pollito se acomodó con cuidado. Primero una patita. Luego la otra. Después apoyó su cabecita.
La mamá gallina se sentó cerca. No hablaba mucho. Su presencia era suficiente.
El pollito respiró profundo una vez. Luego otra vez. Cada respiración era más lenta.
Afuera, la granja se volvía silenciosa. Las luces se apagaban. El cielo se llenaba de estrellas.
El pollito se acurrucó un poco más. Sintió el calor. Sintió seguridad.
No necesitaba seguir despierto. El día ya había sido suficiente.
Con una última respiración tranquila, el pollito cerró los ojitos.
Y así, muy temprano, se quedó dormido.
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Cuentos cortos para acompañar el descanso infantil
Los Cuentos cortos funcionan muy bien antes de dormir porque no sobreestimulan. Son breves. Van despacio. No exigen atención prolongada.
Permiten que el cuerpo y la mente del niño entren poco a poco en modo descanso.
El pollito que se acurrucó temprano es una de esas historias infantiles cortas que ayudan sin esfuerzo.
No hay peligros. No hay sobresaltos. Solo calma, ternura y un mensaje sencillo: descansar es seguro.
Este tipo de cuentos cortos puede leerse incluso cuando el niño ya está cansado, con los ojitos pesados. No necesita grandes explicaciones. Solo una voz suave y un ritmo lento.
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Qué enseña esta historia a los niños pequeños
Esta historia infantil corta transmite enseñanzas suaves, sin decirlas de forma directa.
El pollito aprende a escuchar su cuerpo. Aprende que el cansancio no es algo malo. Aprende que dormir temprano es una forma de cuidarse.
Para los niños pequeños, este mensaje es importante. Muchos se resisten al sueño porque sienten que se pierden algo. Aquí, el descanso se muestra como algo natural y agradable.
No hay castigos. No hay órdenes. Solo acompañamiento.
Por qué los cuentos infantiles cortos funcionan mejor de noche
Por la noche, el cerebro infantil necesita bajar estímulos. Las historias cortas ayudan porque:
- No generan ansiedad por saber “qué pasa después”.
- Mantienen un ritmo lento.
- Permiten cerrar el día con calma.
- No activan emociones intensas.
El pollito que se acurrucó temprano puede leerse incluso cuando el niño ya está medio dormido. No exige atención completa. Acompaña.
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Cómo usar esta historia en su rutina nocturna
Usted no necesita una rutina complicada. Algo simple funciona mejor.
Puede probar así:
Primero, baje las luces de la habitación.
Luego, hable más despacio.
Después, siéntese cerca de su hijo.
Lea la historia con voz tranquila. No apure las palabras. Haga pequeñas pausas.
Si su hijo se mueve o bosteza, está bien. No lo interrumpa. Siga leyendo suave.
Esta historia infantil corta puede ser el último paso antes de dormir.
Una historia segura para bebés y niños pequeños
Muchas madres se preocupan por el contenido. Es comprensible.
Este cuento es seguro porque:
- No hay peligros.
- No hay abandono.
- No hay miedo.
- No hay conflictos fuertes.
El pollito nunca está solo. Siempre hay presencia y cuidado.
Por eso, funciona bien tanto para bebés como para niños un poco más grandes.
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Cuando su hijo está muy inquieto por la noche
Si su hijo llega agitado al final del día, una historia larga puede no funcionar.
Las Historias cortas son ideales en esos momentos. No piden esfuerzo extra. No exigen atención prolongada.
Puede incluso leer solo una parte, muy despacio, y dejar que el sueño llegue solo.
A veces, no se trata de leer más. Se trata de leer mejor.
Repetir la misma historia también ayuda
No se preocupe si su hijo pide el mismo cuento muchas noches seguidas.
La repetición da seguridad. Da previsibilidad. Da calma.
El pollito que se acurrucó temprano puede convertirse en un pequeño ritual. Un aviso suave de que la noche llegó.
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Historias cortas como herramienta emocional
Además de ayudar a dormir, las historias infantiles cortas enseñan a reconocer sensaciones internas.
El pollito no lucha contra el sueño. Lo acepta. Eso ayuda al niño a hacer lo mismo.
Este aprendizaje no es inmediato. Se construye noche tras noche.
Elegir cuentos adecuados antes de dormir
Cuando elija cuentos cortos para la noche, busque siempre:
- Ritmo lento.
- Lenguaje simple.
- Escenas tranquilas.
- Final predecible.
Esta historia cumple con todo eso.
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Un apoyo para madres cansadas
Usted no necesita hacerlo perfecto. No necesita leer con voz perfecta. Su presencia ya es suficiente.
Este cuento está pensado para acompañarla, no para exigirle más.
Puede leerlo incluso cuando usted también está cansada. Justamente para eso existe.
Conclusión: una noche más tranquila empieza con algo simple
Las Historias cortas como El pollito que se acurrucó temprano no prometen milagros. Prometen algo mejor: constancia, calma y seguridad.
Una historia breve. Una voz suave. Un momento compartido.
Eso ya es suficiente para que el descanso llegue con más facilidad.
Esta noche, usted puede probar. Sin presión. Sin expectativas altas.
Solo acompañar. Solo estar.
Y dejar que la noche haga su trabajo 🌙
Preguntas frecuentes
¿Desde qué edad se puede usar esta historia?
Desde los primeros meses. El lenguaje es simple y la historia funciona incluso solo como sonido calmante.
¿Cuánto dura este cuento?
Es una historia corta. Ideal para menos de cinco minutos de lectura lenta.
¿Se puede leer más de una historia antes de dormir?
Sí, pero una sola suele ser suficiente. Lo importante es no sobreestimular.
¿Es segura para leer todos los días?
Sí. No tiene contenidos inadecuados y la repetición ayuda a crear rutina y calma.
